Hígado Graso

¿Qué es?

El hígado graso, comúnmente conocido en el ámbito científico como esteatosis hepática, es una enfermedad del hígado que se caracteriza por la acumulación de ácidos grasos y de triglicéridos en las células hepáticas.

Hace algunos años el hígado graso se relacionaba con el consumo de alcohol en grandes cantidades, aunque en la actualidad cada vez son más los especialistas que relacionan el aumento de personas con esta patología con los altos niveles de obesidad, de colesterol y triglicéridos.

¿Cuáles son las causas?

  • La diabetes mellitus tipo 2 (DM-2) y la obesidad son los principales factores asociados a la enfermedad de hígado graso no alcohólica (EHGNA).
  • Es consecuencia de la falta de actividad física y una dieta rica en calorías y grasas saturadas.
  • Es secundaria a la acumulación de grasa, principalmente triglicéridos.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Pueden presentar dolor en la parte derecha superior del estómago, debilidad, malestar general, fatiga crónica, y sensación de pesadez, en especial después de las comidas.
  • Hepatomegalia, que es el agrandamiento del hígado.
  • En las pruebas de laboratorio pueden presentar niveles elevados de ferritina.
  • Aunque también es cierto que existen pacientes que no tienen síntomas, se considera un riesgo debido a que la enfermedad puede evolucionar de manera silenciosa a estadios más graves.

Consecuencias

  • La EHGNA se comporta con un riesgo incrementado de muerte relacionada con enfermedad cardiovascular y puede predecir futuros eventos cardiovasculares, de forma independiente al sexo, edad, niveles de LDL o colesterol y el consumo de tabaco.
  • Aunque la enfermedad se evidencia principalmente en pacientes con sobrepeso y obesidad, la EHGNA también puede ocurrir en sujetos con peso normal y constituir en estos un factor de riesgo cardiovascular independiente.

 

Tratamiento Nutricional

Sin duda la alimentación es uno de los factores más importantes del desarrollo y progresión del hígado graso no alcohólico. A continuación, vamos a revisar los diferentes componentes de la dieta que pueden incidir sobre la presencia y tratamiento de la EMHG, así como los nutrientes que pueden tener un papel preventivo.

Disminuir el flujo sanguíneo de ácidos grasos libres en el hígado, ¿cómo? Bajando de peso paulatinamente y de manera constante.

La reducción calórica y los aportes nutricionales de tu dieta es una tarea netamente de tu nutricionista, no te auto asesores.

Prefiere los ácidos grasos omega-6, omega 9 y omega-3 (pescado azul, aceite de oliva y aceites de semillas vegetales), la dieta mediterránea es un buen ejemplo.

El Aceite de oliva extra-virgen es tu mejor aliado como fuente de grasas monoinsaturadas, pues produce una mejoría en el perfil lipídico y en la sensibilidad de insulina. Fíjate que sea extra-virgen y no mezclas vegetales.

Se recomienda el consumo regular del café sin azucares añadidos con la frecuencia indicada por el nutricionista tratante, cabe resaltar que la recomendación se trata de café y no de cafeína aislada ni procedente de otras fuentes.

Incluye los frutos secos en tu dieta según la cantidad sugerida por tu nutricionista.

No le temas al huevo, este contiene colina, un componente esencial de las membranas celulares y es necesaria para la síntesis de fosfolípidos evitando así fibrosis.

La vitamina E tiene efectos beneficiosos para el hígado graso, sin embargo, las dosis y el tiempo de tratamiento lo debe prescribir un profesional de la salud pues puede causar toxicidad.

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